Christopher T Bucholz, Beneficiado

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I am so very grateful for the gift of life...

Después de un trayecto de dos años que comenzó en 2017 cuando me diagnosticaron cirrosis no alcohólica, recibí el regalo de la vida (hígado) de un donante anónimo en la madrugada de un dia de marzo del 2020. Tuve mucha suerte de recibir un hígado nuevo, tan rápidamente, ya que solo estuve en la lista nacional de espera de trasplantes durante 11 días. 

Esos dos años de todas las pruebas pre-trasplantes fueron un viaje largo y difícil, pero en mi opinión valieron mucho la pena. Sin embargo, mi cirugía no estuvo sin complicaciones mayores. Durante mi trasplante de hígado, mi corazón se paró inesperadamente, por lo que tuvieron que hacerme compresiones torácicas durante la cirugía para recuperar los latidos. Me sorprendió mucho cuando aprendí que mi corazón se detuvo tres veces durante la cirugía porque pasé todas las pruebas de cardiología previas al trasplante y mi corazón estaba bien. Supongo que cualquier cosa siempre puede pasar y hay que estar preparado. Una vez que me desperté de la cirugía en la UCI, tenía un dolor insoportable en el pecho debido a las costillas quebradas por las compresiones en el pecho que me dieron durante la cirugía para que mi corazón volviera a funcionar. También sentía mucho dolor por mi nueva incisión, entonces mi recuperación fue difícil y muy dolorosa los primeros tres o cuatro meses después de mi trasplante. 

Ha pasado más de un año desde mi trasplante de hígado y me siento muy bien. Tengo buen apetito y no he tenido ningún problema de rechazo a mi nuevo hígado desde que me dieron de alta del hospital hace más de un año. Mi nuevo hígado está produciendo resultados maravillosos en los análisis de sangre. Estoy tomando una dosis muy baja de medicamentos inmunosupresores diarios. Cuando salí de la cirugía, tomaba casi 18 pastillas diferentes cada día. Ahora, un año después, solo estoy tomando cinco pastillas diferentes (dos veces al día). 

Noté por primera vez que mi hígado no funcionaba correctamente en 2017. Mi primer síntoma fue una sensación de estómago muy distendido y apretado. Se sentía como si estuviera lleno de líquido. Mi estómago estaba tan grande y sobresalido. ¡No era nada agradable de ver o sentir! A veces me ponía tan mal que era muy difícil para mí agacharme solo para amarrarme los zapatos. Era un sentimiento horrible. Los otros síntomas fueron piernas hinchadas, pies hinchados, cansancio, cara hinchada, párpados hinchados, color de piel amarillento, tos crónica seca (debido al líquido en mis pulmones), fallas de memoria, mis enzimas hepáticas estaban muy altas y el nivel de mis plaquetas de sangre estaban muy bajo. Me sentía miserable por dentro y mi cuerpo estaba tan lleno de líquido porque mi hígado no funcionaba correctamente. Cuando me llevaron al hospital por primera vez en 2017, lo primero que hicieron fue hacerme una paracentesis y una toracocentesis para drenar todo el exceso líquido que había en mi cuerpo. No podía creer que tanto líquido saliera de mi cuerpo. Fue increíble. 

Me sentí mucho mejor y como una persona nueva después de recibir esos procedimientos médicos. 

El proceso de trasplante es un viaje largo y sorprendente que pone a prueba los límites de la fuerza y ​​la valentía de humanos. Nunca olvidaré todo lo que pasé antes de recibir mi nuevo hígado. Requiere mucho compromiso y fe, y también resistencia emocional, mental, psicológica y física. Me pareció un proceso muy largo y difícil, pero al final todo valió la pena. Si una persona puede por un el trasplante de órgano, puede también realizar cualquier cosa que se proponga. Es uno de los mayores desafíos de la vida y entre las recompensas está el regalo de la vida. Definitivamente no es para los débiles de mente o débiles del corazón. Me picaron, pincharon, sondearon, me hicieron pruebas, etc. Antes de tener mi trasplante tenía miedo de ir al médico y siempre lo posponía. Desde que pasé por toda esta prueba, ya no le tengo miedo a los médicos ni de ir al hospital y ahora veo a mis médicos y enfermeras como mis mejores amigos. 

Valió la pena tener un trasplante de hígado porque ahora me siento mucho mejor. No pasa un día en el que no pienso en mi maravilloso donante y su familia por su generoso regalo que salvó mi vida. Siempre siento su presencia a mi alrededor todos los días. Es una sensación muy extraña por decir lo menos. Estoy muy agradecido por su regalo de vida y siempre tendrán un lugar especial en mi corazón. Que descansen en paz para siempre. 

¡Por último, Dios es bueno y me ha bendecido con muchos milagros maravillosos en los últimos años! Realmente me asombra. 

Estoy feliz de informar que después del año pasado me siento muy bien y tengo un excelente apetito. No tengo quejas ni arrepentimientos. Mi atención como paciente en Banner – University Medical Center Phoenix, fue extremadamente buena. Estoy muy feliz con el equipo de médicos de trasplantes, cirujanos, enfermeras, etc. Recibí una atención médica excelente y compasiva y la atención de seguimiento que recibí después de mi trasplante también fue excelente.


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